Carlos Serpa: de peón a trompetero

Punta Brava, La Habana.

01-03-11.

Cuentan las calendas griegas que los imperios basaban parte de su hegemonía en el reclutamiento y la compra de valores. Estrategia que en breve fructificó y dio paso a un potente ejército de esclavos encargados de los trabajos más sucios y horripilantes que seres humanos puedan imaginar y que hoy siguen siendo prácticas irrenunciables en sociedades cerradas como la nuestra.

Esta antigua lectura que traigo a colación dado la similitud que hay entre lo expresado anteriormente y el documental oficialista Peones del Imperio rodado por la televisión cubana en la noche del sábado. 

Se repite como esquema hasta el delirio por los órganos de la inteligencia cubana con tal de crear un estado de opinión inicuo contra la disidencia interna en momentos que la crítica y el descontento arrecia hacia el sistema político.

En el burdo documental él periodista Carlos Serpa Maceira, agente (Emilio) daba in situ al espectador una detallada información de cómo son fabricados y entrenados los opositores en la isla. También el informante pinta a los activistas y líderes del movimiento opositor como herejes, individuos sin principios, ni valores, movidos solamente por un común denominador el capital financiero de sus títeres patrocinadores (Grupos terroristas asentados en la Florida).

Para congraciarse, y darle una tono burlesco a la manoseada intervención, el delator de Serpa afirma lo fácil que es montar cualquier campaña a través de los medios informativos (Radio Martí) contra la revolución cubana.

Claramente estamos ante una rara especie que jamás conoció de ética y consideración. Un individuo sin escrúpulos que se aprovechó del dolor, la represión y la separación familiar de las infatigables (damas de blanco)) para ir escalando posiciones y venderlas como buen postor al infalible departamento de la seguridad del estado (DG2). 

Departamento que en víspera del documental se frotaba las manos con la nueva hazaña. Pronto el diminuto fisgonero de Serpa Maceira haría público su vil traición con la patria y con los amigos de larga data en la disidencia.  Para mayor ironía del destino, el periodista era condecorado con la orden de héroe de la patria por su labor chibatiente dentro de las filas de la contrarrevolución cubana.

Por otro parte sus protectores con rostros de contentura y con el ceño medio que preocupados por el incierto futuro brindaban camino a casa después de organizar la próxima cacería. El General, con un gesto de pocos amigos, ordenaba a sus subalternos que llamarán al (ICRT) para repetir el documental, había que darle duro a la minúscula oposición ante que volviera agitarse. La situación con él gobierno americano se ha ido empeorando en las últimas semanas. No eran buenas noticias.

De Carlos Serpa Maceira el desmadrado periodista independiente no se tiene idea de su infeliz paradero. Cómo está la situación acá en la isla dudo que ose pasearse por su querida isla de la juventud como se vanagloriaba en el documental. La reacción en la población no obtuvo el espaldarazo que esperaban los comunistas. Ahora eso si, que prepare el rostro este trompetero de mala muerte para lo que se le viene encima y que se acuerde de este viejo refrán -Roma le paga a los traidores, pero en el fondo los desprecia.

Silvio Benítez Márquez.

*Promotor del Proyecto Voces del Barrio.

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